
El cine es vanguardia, siempre. Desde el inicio de la industria, en las películas se intentó crear mundos ficticios en los que cosas que nos sonaban imposibles se convirtieron en realidad. Pensemos que las primeras obras de la pantalla grande se destacaron no por ser costumbristas. Las más recordadas pueden ser Metropolis (1927), en donde se nos planteó un futuro-en ese momento- utópico, o incluso Nosferatu (1922), que si bien no incluyó nada del otro mundo, si planteó un ser ficticio e irreal (el conde Orloff) como protagonista. El caso es que, en su base, el cine es fantasía, y busca utilizar elementos que vemos como lejanos

Por eso, muchos de los avances científicos y tecnológicos que fueron propuestos desde la pantalla grande se cumplieron, y se convirtieron en objetos que utilizamos a diario. Hoy las películas de ciencia ficción continuan ese legado, pero hay que reconocer que cada vez se les hace más difícil crear un universo que nos cueste creer porque, bueno, la mayoría de las predicciones que se tiraron de forma lúdica se transformaron en realidades y en industrias que mueven millones y millones de dólares anualmente.
Para empezar vale la pena mencionar el corto francés Le Voyage dans La Lune (Viaje a la Luna, 1902) que más de sesenta años antes de que el hombre pise por primera vez la Luna, anticipó la posibilidad de esta odisea espacial. Está bien, Julio Verne lo hizo muchísimo antes en la literatura (1865), pero para hablar de grandes hazañas, esta obra no puede quedar afuera.
Vamos a dar un importante salto en el tiempo, ya que en el medio el cine se dedicó a profundizar este concepto (viajes espaciales, cohetería, etc) y nos mudamos a la década del 50, cuando los primeros androides aparecen en escena. Si bien todavía no se ha sabido implantar conciencia a los robots (lo cual es una buena noticia, porque todos sabemos qué pasó en Terminator), la robótica llegó a niveles nunca pensados. Incluso, se llegó a implantar inteligencia artificial a las máquinas, para que (a través de algoritmos matemáticos y demás detalles que no podría explicar) pueden sacar de la galera una sucesión de acciones que imitan a la perfección al humano. Algunos de los robots más celebres del cine son Robby, que apareció por primera vez en El planeta prohibido (1956) y estaba programado para no dañar a los seres humanos. Años atrás había llegó Gort, de El día que la tierra se detuvo (1951), un androide sin conciencia pero ultra

La telefonía celular es algo que también se vió en las pantallas antes que en la realidad. De hecho, una de las empresas más grandes de telefonía movil, Startac, creó su modelo en base a los comunicadores que se utilizaban en la serie Star Trek. El telefono celular fue difundido en el año 1983, por Motorola, y años antes no sólo pudimos ver dispositivos similares en esta serie de ciencia ficción, sino que también en algo más terrenal y banal, como El superagente 86 con su efectivo zapatófono.
En 1968, Standley Kubrick realizó una de sus obras más destacables, 2001: Odisea del espacio,

Otro clásico de la ciencia ficción es la inolvidable cinta de Ridley Scott, Blade Runner. Allí, las personas accedían a lugares cerrados no con llaves, sino con un dispositivo que leía la retina de los usuarios. Esto es algo que no se ve a diario, pero todos sabemos que es una tecnología que existe y que se utiliza en las más altas cúpulas de seguridad gubernamental y militar del mundo.
Por último, vamos a hablar de una de las invenciones más grandes de la humanidad: Internet. Esta tecnología viene en pleno avance desde fines de la década del '70, pero recien en los '90 se

Estos son solo unos pocos casos de las decenas de avances que, con ingenuidad o intención, adelantó el cine. La semana próxima hablaremos sobre esas tecnologías que, hasta el momento, no se cumplieron. Y es que el cine tiene buenas intenciones, pero nunca podremos prentender que la fantasía espere a la realidad para ir de la mano.